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Acuerdo de paz en medio oriente y una fed más dura: ¿El nuevo contexto para los emergentes?

¿Qué está pasando en Argentina y el mundo?

La gran noticia de la semana llegó desde el frente geopolítico: EE.UU. e Irán anunciaron el acuerdo de paz definitivo el domingo, tras más de cien días de conflicto. El acuerdo establece el cese inmediato y permanente de las operaciones militares en todos los frentes (incluido el Líbano), el levantamiento del bloqueo estadounidense sobre los puertos iraníes y la reapertura del Estrecho de Ormuz. Las partes se concedieron 60 días adicionales para negociar el destino del uranio enriquecido y el alivio de sanciones, con la firma oficial prevista para el viernes 19 de junio en Ginebra, mediada por Pakistán. El impacto en el petróleo fue inmediato: el WTI se desplomó por dos ruedas consecutivas tras el anuncio del acuerdo, perforando los USD 80 el lunes (-5,1%) y profundizando la baja el martes hasta USD 76,7/bbl. El miércoles la Fed hawkish sumó otra presión bajista (-4,1% hasta USD 76,0/bbl) y el jueves el precio operaba prácticamente sin cambios en torno a USD 76,9/bbl, acumulando una caída semanal de casi 13%.

En el plano monetario internacional, la novedad fue la primera reunión de la Fed presidida por Kevin Warsh, quien mantuvo las tasas sin cambios en 3,50%/3,75% por cuarto encuentro consecutivo, pero con señales más duras de lo que el mercado anticipaba. El comunicado se redujo drásticamente en extensión, eliminó el forward guidance explícito y subió las proyecciones de inflación (PCE núcleo 2026 a 3,3% desde 2,7%). Warsh decidió no presentar su propio punto en el dot plot (una decisión inédita para un presidente del organismo), argumentando que el ejercicio no le resulta útil. La distribución del resto de los miembros fue contundente: 9 de 18 ven al menos una suba antes de fin de año. El mercado reaccionó con fuerza: la probabilidad de una suba de tasas saltó de 60% a 87%, los rendimientos subieron (10 años +5 pbs hasta 4,49%, 2 años +15 pbs hasta 4,20%) y Wall Street cerró en rojo (Nasdaq -1,3%, S&P -1,2%, Dow -1,0%). Warsh también anunció la creación de cinco grupos de trabajo para revisar la comunicación, el balance, el uso de datos, el impacto de la IA en empleo e inflación y los marcos de política monetaria, con conclusiones esperadas antes de fin de año.

En el frente local, el Índice de Confianza del Consumidor de la UTDT subió 6,4% mensual en junio hasta 42,71 puntos, con aumentos en todas las regiones y todos los subíndices. El mayor impulso vino del GBA (+10,0% mensual), donde la recuperación de la confianza venía siendo más lenta. Las Condiciones Presentes mostraron el salto más pronunciado (+8,8%), mientras que las Expectativas Futuras avanzaron 4,9%. En términos interanuales, el índice aún se ubica 6,1% por debajo del nivel de junio de 2025, lo que refleja que la recuperación de la confianza, aunque consistente, todavía no recuperó el terreno perdido desde el pico de enero de 2025.

Los datos de precios también aportaron señales favorables. El IPIM (precios mayoristas) subió 2,5% en mayo, una caída de 2,7 p.p. respecto del 5,2% de abril, acumulando 14,4% en el año y 34,5% interanual, en línea con la desaceleración que ya mostraba el IPC minorista. El comportamiento estuvo traccionado por productos nacionales (+2,5%) e importados (+3,1%), con sustancias químicas, energía y refinados de petróleo como principales incidencias. El Índice del Costo de la Construcción acompañó la tendencia con una suba de 2,7% en mayo (vs. 3,1% en abril).

En materia de actividad, el sector metalúrgico aportó una nueva señal de debilidad en los segmentos intensivos en empleo. Según ADIMRA, la producción cayó 5,1% interanual en mayo y acumula una baja de 6% en el año, con la utilización de capacidad instalada desplomándose a 39,8% (uno de los niveles más bajos de la serie histórica). El dato más preocupante de cara adelante: 7 de cada 10 empresas no esperan mejoras en su producción durante los próximos tres meses. El resultado confirma la dinámica heterogénea que viene mostrando la economía: los sectores generadores de divisas sostienen el crecimiento agregado, mientras que la industria metalmecánica y otros segmentos intensivos en mano de obra continúan rezagados.

En términos fiscales, el Sector Público Nacional cerró mayo con superávit primario de $1,92 billones y superávit financiero de $0,48 billones, con caídas reales de 14,9% y 45,7% interanual respectivamente. En el acumulado del año, el deterioro es de 12% y 25,2% i.a. Los ingresos cayeron 4,1% real i.a. por décimo mes consecutivo, aunque la excepción fue Ganancias de sociedades (+29,5% real, impulsado por el ejercicio 2025), que acotó la baja de los recursos tributarios a 2,4%. Por el lado del gasto, la reducción fue menor (-2,2% real i.a.), con caídas en transferencias a provincias (-40%), gastos de capital (-27,8%) y subsidios económicos (-19,8%), pero con transferencias a universidades creciendo 78,5%. De cara al segundo semestre, como ingreso extraordinario se espera el ingreso por la venta de Transener (USD 365 millones pendientes de cobro), aunque como señaló el propio Ministro Caputo, sostener el superávit por la vía del ajuste del gasto se vuelve cada vez más difícil: la recuperación de los ingresos tributarios dependerá en gran medida del dinamismo de la actividad económica.

En el frente cambiario, el tipo de cambio retomó una leve tendencia alcista luego de la corrección de la semana pasada: el mayorista cerró el jueves en $1.451 (+0,7% en la rueda), acumulando una suba de 3,1% en el mes. Los dólares financieros acompañaron con menor intensidad: el MEP cerró en $1.468 (brecha 1,2%) y el CCL en $1.508 (brecha 3,9%). El BCRA sostuvo la dinámica compradora: USD 79 millones el martes, USD 34 millones el miércoles y USD 70 millones el jueves, llevando el acumulado de junio a USD 1.056 millones. Las reservas brutas cerraron el jueves en USD 47.502 millones.

View de mercado:

El riesgo país consolidó la compresión de las últimas semanas y cerró en 431 pbs., en mínimos de los últimos meses. En términos de rendimiento, la curva de Globales opera en rango TIREA 5,4%/9,9%, con el spread por legislación que se mantiene en torno a los 110/115 pbs. para la relación AL30/GD30 y en torno a los 65/70 pbs. en el tramo largo (AL35/GD35). El AO27 opera en TIREA 4,3%, ubicándose como el activo más comprimido de la curva ley local y por debajo de los Globales cortos comparables. El AO28 continúa estable en rango TIREA 7,9%/8,0%, con retornos por encima del AL29 y AL30 por la diferencia en la estructura de amortización (bullet vs. en cuotas).

Ganancia (pérdida) potencial según tasa de descuento

De cara a las próximas ruedas, entendemos que el mercado continuará con foco en el contexto internacional, donde la Fed de Warsh dejó un tono más hawkish de lo esperado: con 9 de 18 miembros anticipando al menos una suba antes de fin de año y la probabilidad implícita trepando a 87%. Este escenario de mayores expectativas de subas de tasas no contribuye a una compresión adicional de spreads soberanos emergentes en el corto plazo. En este sentido, la nueva configuración del contexto geopolítico, con un precio del petróleo mas bajo y tasas de Treasuries más altas, resultaría menos favorable para la economía argentina.

En el frente local, la cuestión de fondo sigue siendo el cierre del programa financiero para el año próximo, con elecciones presidenciales de por medio. Los últimos datos de comercio exterior fueron muy positivos, con exportaciones récord creciendo al 34% de la mano de combustibles y energía (+167%). Por el lado de las importaciones (-7% interanual con cantidades cayendo -14%), reflejan el sesgo recesivo del superávit sobre sectores naturalmente demandantes de dólares como industria y comercio. La caída fue particularmente marcada en Bienes de Capital (-6,8%) y Piezas y Accesorios (-26,6%), lo que podría anticipar una desaceleración en la inversión productiva de los próximos trimestres.

En la medida que el Gobierno logre sostener este superávit comercial, y nivelar el de cuenta corriente, y con un mercado de deuda privada activo que mejora la oferta de dólares en la economía, los números externos llegarían a fin de año mucho mejor a lo esperado. Si el Tesoro logra emitir títulos públicos en el exterior para rollear al menos una parte de los vencimientos, el objetivo de acumulación de reservas se torna más plausible.

Como ruido político, el caso Adorni continúa dominando la agenda pública. La oposición avanza hacia una interpelación en ambas cámaras, mientras el Gobierno sostiene su defensa sobre el Jefe de Gabinete. Si bien no está clara la resolución e impacto directo sobre los mercados, es un punto a monitorear, con implicancias sobre la imagen del Gobierno de cara a las próximas elecciones.

Por último, sobre las expectativas en la posible reclasificación de Argentina en el MSCI, las novedades del Access Review no fueron favorables. El próximo martes se publicará la clasificación anual, que confirmará si Argentina ingresa en un período de consulta para una posible reclasificación desde Standalone Market a Frontera o Emergentes (luce muy poco probable). Una señal positiva en ese frente podría actuar como catalizador para los activos locales, tanto de renta fija como variable. El riesgo país se instaló por debajo de los 450 pbs., pero lateralizando en la zona de 430 pbs. en las últimas ruedas. Mantenemos el view de mercado: upside en el tramo largo para perfiles agresivos, cautela en el corto mientras no se despeje el interrogante del financiamiento.

Los Bopreales cerraron la semana comprimiendo rendimientos en el tramo largo (en promedio aprox. 25 pbs.). En tanto, en el tramo corto, el BPD7D opera en TIREA 3,8%, con el spread frente al AL30 ampliándose hasta 358 pbs. (unos 56 pbs. más que la semana anterior). El BPB8D pasó a rendir TIREA 7,2%, con el spread frente al AL30 prácticamente neutral (14 pbs.), lo que lo posiciona muy cerca de su comparable soberano.

Con el spread AL30/BPD7D en máximos recientes, el tramo corto de Bopreales luce cada vez menos atractivo en términos relativos. El largo, en cambio, prácticamente converge con la curva soberana.

En una semana corta, marcada por los feriados en Argentina (lunes) y Estados Unidos (hoy viernes), Sidersa logró colocar USD 50 millones en el mercado local, con vencimiento junio de 2029 y tasa de corte de 7,5% anual. Por su parte, Mastellone colocó este jueves USD 42 millones a junio de 2028 y una tasa de corte de 6,5% anual.

En mercado secundario las ONs comprimieron levemente sobre el tramo largo. El sector Oil & Gas (Ley NY) opera con TIREA en torno al 6,0%/7,1%, con el ratio de canje (CCL/MEP) en 2,7%, por debajo del rango 3,7%/4% sobre el que venía operando en las últimas semanas. Sobre el tramo corto los movimientos fueron más selectivos. Los créditos AA/AAA operan en torno al 4,0%/5,5%, con pendiente positiva pero levemente empinada, descontando menor exposición al riesgo electoral.

Sobre el universo de títulos legislación nacional, las especies más cortas operan en torno a TIREA 2% para emisiones AA/AAA. Sobre el tramo largo, vencimientos 2030/2031, los rendimientos se ubican en rango 5,5%/6,0%.

La lectura de mercado sigue siendo la misma que marcamos en los últimos informes. Sin margen adicional de compresión y en un contexto internacional donde los rendimientos del Tesoro de EE.UU. podrían incrementarse, las ONs continúan siendo una alternativa de baja volatilidad para devengar tasas en dólares en torno al 5%/6,5%.

En términos de relación riesgo/retorno, continuamos ponderando Pluspetrol (PLC4O) en TIREA 6,9% y duration de 4,6 años. Más corta, también de Pluspetrol, PLC5O en TIREA 6,2% y duration de 3,6 años. En la misma línea, YPF con YMCXO en TIREA 6,0% y duration 3,6 años y Pampa con MGCMO en TIREA 6,0% y duration de 4,1 años.

Instrumentos emitidos bajo legislación extranjera: datos de mercado

Instrumentos emitidos bajo legislación local: datos de mercado

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